La privatización de los servicios básicos sale cara

La UPV/EHU quiere poner nuestros datos a disposición de la multinacional Microsoft

En la actualidad, Educación y Sanidad son los principales sectores públicos en riesgo de privatización. Son los sectores que sufren una mayor agresión, sobre todo porque las empresas privadas quieren hacerse con los beneficios que genera su gestión. Lamentablemente hemos visto que, en numerosas ocasiones, este tipo de gestión pone de manifiesto la incompetencia y el mal hacer de las autoridades. También en demasiadas ocasiones hemos visto que la privatización sólo sirve para enriquecer con dinero público algunas empresas, basándose en la supuesta eficacia de la «solución» privada. Porque en definitiva privatizando la gestión también privatizan su responsabilidad como cargos públicos, derivándola a terceras personas.

En la Administración navarra y vasca tenemos ejemplos de este tipo de privatización y del empeoramiento de los servicios que provoca. También en la UPV/EHU se vienen privatizando desde hace tiempo los trabajos del Personal de Administración y Servicios en materia TIC, gestión de diversos equipamientos audiovisuales, servicios de mantenimiento, vigilancia y atención en edificios, servicio de publicaciones, etc.

Además de la pérdida de calidad de los servicios públicos, la pérdida de empleo público está siendo notable como consecuencia de las privatizaciones.  Si en la Unión Europea el personal de las Administraciones Públicas representa el 8,4% de la población, en el Estado español, por el contrario, apenas representa el 6,3%, y en nuestro caso la ratio de PAS/PDI o PAS/Alumnado en la UPV/EHU es una de las más bajas, si no la más baja, del Estado.

La actual dirección de la UPV/EHU mantiene la misma postura privatizadora que las anteriores y está profundizando en esa estrategia. Con la excusa de los recortes que se han dado desde la época de crisis, de la mano de los recortes impuestos por el Estado, entre ellos la tasa de reposición que suponía una disminución de las plantillas, se ha incrementado la subcontratación en la administración de determinados servicios básicos o estructurales en la UPV/EHU. Y eso no ha supuesto ninguna mejora de los servicios ni ha demostrado que haya supuesto ningún ahorro.

En esta ocasión hemos tenido conocimiento de la iniciativa de privatización de los servicios de Tecnologías de la Información y la Comunicación de la UPV/EHU, concretamente hemos conocido la intención de la dirección de la UPV/EHU de migrar los correos electrónicos del profesorado, personal de administración y servicios y alumnado a Microsoft Office 365.

De hecho, la UPV/EHU ha puesto en marcha un proyecto piloto en el que 250 personas – Estudiantes y Personal Docente- han sido seleccionadas para subir sus correos electrónicos desde los servidores de la universidad a la nube de Microsoft. Si el proyecto siguiera adelante, los datos que actualmente tenemos almacenados en los servidores gestionados por la UPV/EHU pasarían a manos de la multinacional Microsoft.

Datos personales, resultados académicos, datos de gestión, etc. de quienes formamos la comunidad universitaria. Su entrega a Microsoft, además de un ataque a la privacidad personal, pone a la UPV/EHU a disposición de la multinacional y de sus servicios técnicos.

Dejar en manos privadas un servicio informático tan básico puede condicionar no sólo el empeoramiento de las condiciones de las trabajadoras y de los trabajadores, sino que también pone en riesgo el carácter de servicio público, ya que sabemos que las empresas abaratan el coste del personal para obtener rendimientos económicos, como es el caso de las empresas subcontratadas de limpieza.

Por su parte, la multinacional Microsoft ofrecerá gratuitamente servicios a trabajadores y estudiantes a cambio de su gestión. Pero todos sabemos que no hay nada gratuito en internet y que de una u otra manera nos cobrarán lo regalado, utilizando nuestros datos personales con fines comerciales, canalizando productos que no pedimos -estos sí que pagamos- o limitando nuestra libertad, además de dejar en sus manos nuestra información, documentos, etc.

Por tanto, LAB no acepta que las funciones estructurales del servicio público de la UPV/EHU se dejen en manos privadas a través de empresas subcontratadas, lo que puede suponer, entre otras cosas, que los trabajadores que desempeñen el mismo trabajo reciban salarios y sufran peores condiciones laborales. En este momento tenemos la convicción de que la dirección dará este peligroso paso y será una decisión que afectará no sólo al personal que trabaja en las TIC, también perjudicará al resto de la comunidad universitaria. Dejar los datos del personal (trabajadores y trabajadoras), de los estudiantes y de la propia organización en manos de la multinacional de la informática, además de eludir algunas responsabilidades que le corresponden a la UPV/EHU, priva de la libertad de gestión de la información personal de quienes trabajamos en esta universidad. Y eso no es gratis. Menos aún en una universidad que se dice pública.