Opinión: Una mujer rectora de la UPV/EHU

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Arantza Urkaregi, Mila Amurrio, Mari Luz Esteban, Jone M. Hernandez, Iratxe Retolaza, Mertxe Larrañaga, Ane Larrinaga, Mari Jose Martinez, Estitxu Garai, Susana Andino, Oskia Agirre, Yolanda Jubeto, Aintzane Camara eta Arantza Gutierrez.

Mañana jueves la comunidad universitaria de la UPV/ EHU tiene la oportunidad de elegir al equipo que dirigirá nuestra universidad pública los próximos cuatro años. Es un momento importante para debatir el modelo de universidad que queremos. Lamentablemente, dicho debate se ha visto limitado al presentarse una sola candidatura.

La reflexión sobre por qué sólo se ha presentado una candidatura necesitaría de otro artículo. En esta ocasión nos limitaremos a reflexionar sobre la propuesta presentada y la candidatura que la lidera.

No es casualidad que quien encabeza la candidatura sea una mujer. Somos muchas las personas de la UPV/EHU que llevamos tiempo trabajando con el propósito de que la igualdad entre mujeres y hombres sea una realidad en todos los ámbitos universitarios. Hace diez años, el trabajo hasta entonces realizado por muchas mujeres feministas universitarias, en un nuevo contexto de oportunidad política, facilitó la organización de las mismas en una red que posibilitó a su vez la creación de la dirección para la Igualdad. En la actualidad el segundo Plan de Igualdad está a punto de finalizar, en la mayoría de las facultades y escuelas trabajan las comisiones de Igualdad y de Coeducación, ofertamos dos máster (el de Igualdad entre Mujeres y Hombres y el de Estudios Feministas y de Género)…

Todas esas iniciativas, estructuras, titulaciones y más son necesarias, porque la universidad está todavía muy lejos de que la igualdad de género sea una realidad en su seno. Las mujeres universitarias somos más de la mitad en términos cuantitativos, pero si reparamos en los puestos de responsabilidad o en las titulaciones que elegimos, las diferencias son todavía muy importantes. Entre el profesorado, por ejemplo, según ascendemos en la categoría el número de mujeres desciende, lo que significa que en nuestra universidad el techo de cristal también existe; entre el personal de administración y servicios las mujeres también son mayoría, e igualmente son quienes más se acogen a las medidas de conciliación, porque la responsabilidad del cuidado hoy por hoy sigue siendo de las mujeres. Y por poner otro ejemplo, en las titulaciones técnicas, a pesar de que la presencia de las mujeres va en aumento, todavía sigue siendo mucho menor que la de los hombres en esas titulaciones de mayor prestigio precisamente.

Son también pocas las mujeres que encontramos en los órganos de decisión. De hecho, si la candidatura liderada por Nekane Balluerka Lasa recibe el apoyo necesario, será la primera mujer rectora; más aún, será la única mujer rectora de todas las universidades de Euskal Herria. Se producirá un salto cualitativo en el camino a la igualdad de género que quizás anuncie otros, porque la UPV/EHU tiene que ser pionera en el diseño, apoyo e impulso de las políticas a favor de la igualdad.

Por eso nos ilusiona la idea de tener una mujer rectora, aunque somos conscientes de las dificultades con las que se va a encontrar para llevar a cabo los cambios que necesita nuestra universidad. Va a ser un camino difícil, más aún con las políticas de recortes de los últimos años: dificultades para insertar la transversalidad de género en los diferentes ámbitos universitarios, tal y como aparece en su programa; dificultades a la hora de hacer realidad las propuestas encaminadas a incidir en el compromiso de la UPV/EHU con la sociedad vasca…

Y a todas esas dificultades hay que añadir la derivada de ser una candidatura única que induce a la no participación, porque nos lleva a pensar que «todo está hecho». Y en realidad ocurre lo contrario: es más difícil conseguir apoyos cuando hay una única candidatura que cuando hay una confrontación de diferentes propuestas. Por eso, teniendo en cuenta todas estas dificultades, creemos que es de agradecer el paso que ha dado Balluerka. Y nosotras estamos dispuestas a ayudar en ese difícil camino porque consideramos imprescindible que nuestra universidad avance en igualdad, en el compromiso con nuestra sociedad y en responder a las necesidades de la sociedad vasca.

Colaboración y crítica, porque el programa presentado tiene también aspectos que no compartimos plenamente. Por ejemplo, la idea de sostenibilidad como concepto amplio en el que se incluye la igualdad, tal y como se planteó en el Claustro del pasado viernes. No sabemos si trabajar por la igualdad será sostenible, más bien nos parece que será incómodo, y así debe ser, un camino lleno de obstáculos, porque se trata de repartir el poder. Y para que una parte tenga poder otra tendrá que ver reducido el suyo. Pero, sobre todo, no compartimos la idea de «esconder» la igualdad dentro de la sostenibilidad, porque lo que no se nombra, no existe. En definitiva, nos parece que, más que sostenibilidad, lo que necesitamos es cambio.

También nos preocupa que, en nombre de la competitividad, no se impulsen actividades y líneas de investigación que no sean tan «relevantes» o que vayan contra la ideología neoliberal; nos preocupa la precariedad; o que se reivindique, sin matices, la financiación de las empresas… Pero, por encima de todas estas preocupaciones, vamos a seguir trabajando para que nuestra universidad pública sea un instrumento en favor de una sociedad más justa e igualitaria. Así lo haremos hasta el 24 de noviembre, pero, sobre todo, a partir del 25 de noviembre.

(Artículo publicado en GARA el 23/11/2016)

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